Euskal Herria: El tribunal ni siquiera sabe qué dijo Otegi en el acto de Zornotza

Hace ya cinco años que varias acusaciones -Fiscalía al frente- persiguen el acto por «Gatza» en Zornotza. Pues bien, ayer, con la vista oral a punto de acabar, acusaciones y jueces admitieron que ni siquiera saben qué es lo que dijo allí, entre otros, Arnaldo Otegi. Se les ha olvidado traducirlo, así que «no se entiende `ni papa’», dijo la jueza. El pequeño detalle es que les achacan haber «enaltecido el terrorismo».

El ex portavoz de Batasuna, Arnaldo Otegi (2d-de espaldas), Itiziar Galardi (d) y Josune Irakulis (2i) durante el juicio iniciado hoy contra ellos y otras dos personas, en la Audiencia Nacional. Los otros dos encausados, Jon Enparantza y Estanislao Etxaburu no han comparecido, por lo que el Tribunal ha dictado una orden de busca y captura. Los cinco estan acusados de un delito de enaltecimiento del terrorismo por participar en 2005 en un homenaje al preso etarra José María Sagarduy en Amorebieta (Vizcaya), hechos por los que la Fiscalía pide para el primero 18 meses de cárcel, mientras que las acusaciones reclaman hasta cinco años de prisión. EFE/Ángel Díaz

Ramón Sola

Los habituales de la Audiencia Nacional se declaran curados de espanto a estas alturas, pero el de ayer fue uno de esos días que abren los ojos a todo aquel que quiera ver. El informativo de mediodía de la SER, el más escuchado del estado, no ocultó su gravedad. También se quedaron a cuadros unos estudiantes y abogados de Málaga que visitaban la Audiencia Nacional y decidieron entrar a ver el juicio. Justo entonces saltó el escándalo. Se acababa de emitir el vídeo del acto de Zornotza que demandó la libertad para Joxe Mari Sagardui Gatza el 9 de julio de 2005. Es un acto por el que se piden muchos años de cárcel para cinco personas, entre ellas Arnaldo Otegi. Fue entonces, como quien no quiere la cosa, cuando una abogada de la acusación propuso que las palabras de Otegi fueran traducidas al castellano, ya que había hablado sólo en euskera.

Muchos de los presentes pensamos que habíamos entendido mal, pero la presidenta del tribunal, Ángela Murillo, lo confirmó en castellano castizo: «Esta sala, desde luego, no ha entendido ni papa». ¿Entonces? Pues sí. La Audiencia Nacional ha llevado a juicio a cinco personas por «enaltecer el terrorismo» sin saber en ningún momento qué dijeron. Sólo lo que consta en varias reseñas de prensa del día siguiente que tienen muy pocos entrecomillados textuales.

«¿No han tenido tiempo de traducirlo en cinco años?», preguntó Kepa Landa desde la defensa. Estaba claro que no, y que tampoco parece importarles mucho. Murillo intentó tapar la chapuza con otra mayor. Ordenó un receso de media hora para que la traductora entrara en acción a toda prisa. El resultado empeoró las cosas, porque se atribuyeron al líder independentista frases tan inverosímiles como que Euskal Herria necesitaría 27 años más para conseguir la solución al conflicto lograda en Sudáfrica. Total, que el juicio no acabó ayer y seguirá hoy, después de otra traducción.

«¡Fuera!»

Para entonces todo el mundo se preguntaba, en voz alta o baja, qué hacen en el banquillo tres personas de las que ni siquiera se sabe qué dijeron. Evidentemente, es más que una chapuza. Consciente de ello, el abogado del Foro Ermua esgrimió que en realidad las intervenciones en el acto sólo son una «prueba» -ya se verá si lo es- y tienen más. Por ejemplo, que en ciertos carteles aparecían símbolos de Askatasuna, que se bailó un aurresku, se entregaron flores…

Sin embargo, estas cuestiones fueron rebatidas por los testigos. La representante de una asociación de viudas de Zornotza y el de una sociedad deportiva destacaron que el acto fue impulsado de modo muy plural; y Concha Luna, compañera de Sagardui, añadió que fue ella y nadie más quien invitó a Otegi y Galardi para que «nos ayudaran a pedir la libertad de Joxe Mari». Todos ellos recordaron que ya lleva en prisión casi 30 años y que su situación es una injusticia. Otro pequeño detalle, por cierto, que las acusaciones esquivan a toda costa.

La sesión acabó con la jueza Murillo hecha un manojo de nervios. Cuando buena parte del público despidió a Otegi, ya esposado, con gritos de «aupa» y «eutsi» y aplausos, ordenó el desalojo al grito de «¡fuera!» y anunció que hoy no permitirá que haya público. Lo que no explicó es por qué habrá juicio.

Fuente: Gara

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