Euskal Herria: Dos arrestados más en el operativo de la Ertzaintza

Los ondarroarras Urtza Alkorta y Zunbeltz Bedialauneta se suman a la lista que eleva a siete las personas detenidas por la Ertzaintza por mandato del juez Eloy Velasco. Aún se desconocen las acusaciones contra ellos, pues la Ertzaintza estudiará ahora su implicación. Además de las viviendas de ambos, la Ertzaintza informó del hallazgo de un zulo también en Ondarroa.

Agentes de la Ertzaintza vigilan la zona en la que han practicado en las últimas horas "nuevas detenciones" en la localidad vizcaína de Ondarroa, relacionadas con la operación policial iniciada el pasado martes contra ETA, cuando se practicaron cinco arrestos. EFE/Alfredo Aldai

Oihana Llorente

La operación policial iniciada por la Ertzaintza en la madrugada del martes en varios municipios de las comarcas de Lea Artibai y Debabarrena se saldó durante la tarde de ayer con el arresto de dos ciudadanos más. En concreto, fueron los ondarruarras Urtza Alkorta y Zunbeltz Bedialauneta. Además, la Policía autonómica informó anoche del hallazgo de un zulo que contendría distintas cantidades de explosivo y material para su confección.

Nada se citó sobre las acusaciones que pesan sobre estos nuevos detenidos; es más, las agencias españolas aclaraban que la Ertzaintza estudiará, una vez practicados los arrestos y aplicado el régimen de incomunicación, «la implicación» de éstos con el resto de detenidos.

Este operativo, dirigido por el juez español Eloy Velasco, volvió a ocupar Ondarroa durante largas horas de la tarde de ayer, generando caos y confusión entre sus vecinos.

Las primeras noticias de estos nuevos arrestos se conocieron sobre las 15.00. Vecinos de la zona llamaron a Gara alertando de que en la A-8, a la altura del peaje de Iurreta, había una persona detenida en medio de un importante control de la Ertzaintza, donde, según apuntaron, habría un gran número de agentes uniformados y de paisano. Al parecer, la Policía autonómica tenía retenido un vehículo en le que viajaban dos personas. La edición digital de “Lea Artibai eta Mutrikuko hitza” precisó después que era la electa independentista Urtza Alkorta la arrestada en el peaje.

Bedialauneta, por su parte, era detenido minutos después cuando se encontraba en su domicilio, situado en la parte vieja de Ondarroa. Los ertzainas procedieron de inmediato al registro del domicilio, que finalizó pasadas las 16.30.

Nada más producirse el arresto de Alkorta, la Ertzaintza trasladó a la electa hasta su vivienda, en la calle ondarroarra de San Juan Txurru, con objeto de registrarlo.

Los registros, sin embargo, no acabaron allí, y como informó a este diario Gotzon Iparragirre, hermano del arrestado el martes Ibon Iparragirre, agentes de la Ertzaintza se desplazaron de nuevo hasta el terreno ubicado alrededor del caserío familiar, que comparten los dos hermanos, bajo el argumento de que «hubiera algún zulo». Hasta allí trasladaron también a Ibon Iparragirre. Su hermano Gotzon detalló a Gara que tras ser requerido por la Ertzaintza, sobre las 18.20, se desplazó desde su trabajo a su domicilio; sin embargo, una vez allí, los agentes que custodiaban la entrada le vetaron el paso a su propia casa.

El registro finalizó sobre 19.15. Pero el hecho de que varios agentes se quedasen custodiando la entrada y que frente a la vivienda dejasen aparcadas varias furgonetas con antenas parabólicas, hace pensar que los registros proseguirán hoy.

Horas más tarde, sobre las 20.30, la Ertzaintza daba cuenta del descubrimiento de un zulo sin precisar su ubicación. Según informó el Departamento de Interior de Lakua, en el interior del mismo habría «cierta cantidad de explosivo, cordón detonante, polvo de aluminio, nitrato de aluminio y nitrometano».

Pese a que Gotzon Iparragirre no pudo estar con su hermano, la compañera de éste sí lo vio al encontrarse en el domicilio en el momento del registro. Además, ésta tuvo la ocasión de acercarse durante unos segundos hasta donde tenían a Ibon y animarlo, ya que un agente le requirió que tranquilizara a su cuñado, al estar éste muy preocupado por Gotzon.

La mujer aseguró que lo vio «psicológicamente bastante bien», aunque el arrestado le detalló que no había ingerido alimento alguno desde su arresto, en la madrugada del martes. Durante el tiempo que duró el registro estuvo lloviendo, por lo que trasladaron al detenido empapado. Sus familiares alertaron de que Ibon es asmático y que «al no comer nada en este tiempo un constipado podría complicarse».

Asimismo, Gotzon Iparragirre, en declaraciones a este diario, se mostraba angustiado ante las presiones que pueda estar sufriendo su hermano, y es que si no, no se explica la preocupación mostrada por Ibon hacia él.

No a la petición de la defensa

Debido al régimen de incomunicación, nada se sabe del estado del restos de detenidos -Asier Badiola, Xeber Uribe, Jabi Zubizarreta y Jon Iñaki Esnaola-, apresados todos durante la madrugada del martes.

Pese a que los familiares de estos cinco arrestados, mediante los abogados de la defensa, reclamaron al Juzgado de Instrucción número 6 de la Audiencia Nacional la adopción de medidas que eviten que los arrestados sean objeto de malos tratos en dependencias policiales, el juez Velasco desestimó la solicitud. El pretexto empleado para ello fue que los arrestados no habían asignado al letrado que realizó el requerimiento.

El movimiento pro amnistía denunció con contundencia la negativa y se mostró más contrariado aún ante los argumentos presentados. Tal y como recordó, es la propia aplicación del régimen de incomunicación la que impide a los arrestados el derecho que tienen a optar a un abogado para ser asistidos. En este sentido, detalló que aunque el magistrado afirme que les han sido asignados abogados de oficio, los arrestados no podrán estar con ellos por el hecho de estar incomunicados.

El movimiento pro amnistía recordó, en la nota enviada a los medios, que la demanda que los abogados trasladaron al juez se sustenta en que los arrestados fueran grabados constantemente; que sus familias permanezcan informadas y que puedan ser visitados por médicos de confianza.

La preocupación por el trato que puedan estar recibiendo es patente entre los allegados de los siete arrestados. De este modo se encontraban hasta la tarde de ayer los familiares de Ibon Iparragirre, ya que según dio a conocer el movimiento pro amnistía, los familiares vieron al joven ondarroarra con heridas en la cabeza y en la frente pocas horas después del arresto cuando fue trasladado a la vivienda familiar de la localidad costera. El secretario judicial les explicó que Iparragirre «intentó escapar al encontrar una pistola en su vivienda» y que, por eso, presentaba heridas. Al parecer, también habría perdido el conocimiento durante algún momento.

Acusaciones y material

Los cinco primeros arrestados están acusados, según el consejero de Interior de Lakua, Rodolfo Ares, de formar parte «de un talde de `legales’» de ETA. En concreto, se vincula a estas personas con el ataque contra la comisaría de Ondarroa llevado a cabo en setiembre de 2008, la voladura de un repetidor en Azpeitia y un ataque contra maquinaria del TAV.

Asimismo, desde que se dieran los primeros arrestos y hasta la tarde de ayer, la Ertzaintza y los medios españoles han centrado toda su atención en el material que supuestamente habrían incautado en los registros realizados el mismo martes, que ascendieron hasta ocho.

Las agencias españolas daban cuenta de que los arrestados tenían en su poder dos armas, siete temporizadores, detonadores y cuatro metros de cordón detonante. Asimismo, las agencias hablaron del supuesto hallazgo de drogas que los medios no tardaron en propagar.

Irregularidades

Sin embargo, cabe destacar la irregularidades ocurridas en el transcurso de los registros y que han sido denunciadas por los familiares de los arrestados. En concreto, en el caso de Ibon Iparragirre, y al que las fuentes policiales sitúan como el «líder del grupo», la Ertzaintza registró su vivienda durante una hora y media sin ningún tipo de testigo, sin secretaria judicial y ni siquiera la presencia del propio detenido.

Iparragirre fue apresado sobre las 3.00 en Gizaburuaga, donde reside con su compañera y su hija de cinco meses. La mujer consiguió sacar a la niña de casa, pero cuando intentó volver al domicilio para poder ver a su compañero, la Ertzaintza se lo impidió. De este modo, mientras duró el registro, hasta las 8.00, Iparragirre estuvo solo en casa. No obstante, los registros se dieron de forma simultánea y mientras Iparragirre seguía en la vivienda de Gizaburuaga, otro grupo de ertzainas, valiéndose de un perro policía, se personó en la vivienda que comparten Ibon y Gotzon. A éste último lo sacaron de casa por lo que nadie vio el registro que se dilató hasta cerca de las 6.30.

En un segundo registro, que arrancó a las 8.00 y cumpliendo el requisito de la presencia de la secretaria judicial y ante el detenido, se llevó a cabo el supuesto descubrimiento.

La Ertzaintza «empuja y da una patada» al hermano de Iparragirre

Gotzon Iparragirre, que pese a ser requerida su presencia por la Ertzaintza no pudo estar presente en el registro de sus terrenos, estuvo arropado en todo momento por medio centenar de vecinos que se concentraron ante el caserío para mandar mensajes de ánimo al arrestado y a su familia. Iparragirre censuró, en declaraciones a Gara, la actitud mantenida por la Ertzaintza, donde aseguró que «ha sido muy violenta». Primero, los amenazaron con que les retendrían durante mucho tiempo si no se iban; y después, al ver que no abandonaban el lugar los acordonaron.

«Nos han retenido a nosotros y algunos vecinos que querían salir de sus casas», precisó Iparragirre. Asimismo, denunció que cuando se quejó por la situación de los vecinos, el mando de la Ertzaintza se el acercó señalándole con el dedo en la cara y espetándole que no pusiera en duda la profesionalidad de la Ertzaintza; «después me ha empujado, de manera muy violenta, y luego ha venido por detrás y me ha dado una patada en la tibia», denunció con enfado.

Pese a estar a unos 40 metros de la vivienda, Iparragirre asegura que enviaron ánimos a su hermano.

«Llevan la incomunicación hasta sus últimas consecuencias»

A juicio de Alfontso Zenon, el abogado de confianza asignado por los familiares de los arrestados, el hecho de que no se le admita a él como letrado es «llevar la incomunicación hasta sus últimas consecuencias».

Denuncia que ni siquiera hayan respondido al requerimiento realizado, y recuerda que las medidas solicitadas han sido aconsejadas en numerosas ocasiones por la propia ONU. Este silencio le hace estar preocupado por la situación que puedan estar viviendo los detenidos, a la vez que critica que «mientras la falta de información es argumentada desde el tribunal especial con el secreto de sumario, los medios de comunicación dan todo tipo de detalles sobre los registros».

Pese a que se ha difundido que a los arrestados se les ha asignado un abogado de oficio, Zenon aclara que en la práctica eso «no significa nada» y es que no podrán estar con ellos debido a la incomunicación. «Son como un convidado de piedra. Sólo estarán presentes en la toma de declaración policial y a veces ni les ven porque se ponen detrás de la Policía», aclara.

Este abogado asignado por las familias teme que ni siquiera se les diga cuándo serán trasladados a la Audiencia Nacional española.

Fuente: Gara

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